Por Javier Iaquinta
Muchos cerveceros no encuentran en este elemento un atractivo que les pudiera inclinar hacia la práctica del llenado de botellas con cerveza ya carbonatada (digámoslo con todas las letras: cerveza “lista para tomar”, en vez de poner una botella para que se llene pongo la boca).
A decir verdad, ciertas inclinaciones de algunos cerveceros mejor ni mencionarlas; salvo aquellas que se producen a altas horas de la reunión, donde las inclinaciones pendulares son debido a desestabilizaciones motoras producto del metabolismo del alcohol etílico. O sea.Lo cierto es que el método contrapresión, o su variante, el sifón presurizado, son un complemento muy útil cuando el cervecero casero quiere compartir su producción en-tre los amigos que no poseen más que el tradicional destapador de botellas.
Esta es una pequeña guía visual de cómo se usa dicho elemento. Los esquemas con-templan un diseño en particular de llenadora, pero la metodología es aplicable a todos los modelos con tres válvulas: salida de CO2, entrada de cerveza, entrada de CO2 (no sé si existe otra posibilidad).
En cada dibujo hay algunas letras que sería más que interesante que le presten aten-ción, a no ser que el esmero gobierne vuestra creatividad… pero después no me ven-gan que llenaron la pared de Porter Robust (mal por la Porter), o se murió el gato de un susto al escaparse el gas a toda presión por una manguera. Concretamente, la idea es seguir la secuencia alfabética de las letras (paso a, paso b, etc.).
Por experiencia, recomendaría no trabajar con presiones mayores a 1,5 kg/cm2 ya que mayores presiones exigen tener más cuidado con la fuerza que tenemos que hacer hacia abajo para mantener la llenadora tapando la botella (ver más abajo).
La llenadora
Como se puede ver en la figura 1.1, el modelo consiste en un accesorio roscado cruz con reducciones en cada punta (no dibujadas), y que a su vez en cada punta se inserta un caño que se ajusta con tuerca y virola en las respectivas reducciones. Lo más “raro” que pueden encontrar es la parte inferior de la llenadora, que posee un tubo más grueso conteniendo a uno más fino por dentro (este último hacer circular la cer-veza por dentro de la llenadora hasta la botella). Como muestra el dibujo, el caño grueso permite el escape de CO2 y aire desde dentro de la botella cuando ésta se está llenando tanto con cerveza como con CO2 cuando hay que barrer el aire dentro de la misma.
Los moñitos de color rojo que se ven son las válvulas esféricas que permiten el flujo de líquido (cerveza, bah) y gas. Por convención, cuando el moñito está en posición trans-versal respecto del tubo que obtura, la válvula esta cerrada. En la figura, en este mo-mento, todas las válvulas están cerradas.
El trapecio invertido (¡esa!) de color naranja es un tapón de goma con un agujero en el medio que permite pasar al tubo de escape de CO2, y que sella la botella por su pico al momento de la operación.
Un consejo importante
Debido a la famosa ley de gases ideales, la temperatura fría de la cerveza hace que el gas dentro de la misma quede disuelto con mayor facilidad que si la cerveza está más caliente (menos fría, digo). Desde el punto de vista de la presión, si a un Cornelius ya carbonatado con cierto volumen de gas y a determinada temperatura, luego se le ele-va dicha temperatura, la presión va a aumentar, y repercutirá en ese límite de 1,5 kg/cm2 que aconsejé más arriba.
El consejo, entonces, es trabajar llenando a la misma temperatura y presión con que se estabilizó la carbonatación de la cerveza (esta estabilidad la dicta la ley de Henry).
(Todas las leyes aquí citadas se conocieron gracias al aporte de Ale Moglia en su in-forme sobre Cornelius).
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